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Durante su visita al plantel 179 del CBTIS en Tulancingo, Paco Ignacio Taibo II, director general del Fondo de Cultura Económica (FCE), confirmó que Tizayuca será la sede de una nueva librería, mientras se trabaja para concretar otra en Pachuca, la capital estatal.
“En esta semana o la próxima, entraré en contacto directamente con el gobierno estatal para promover una librería en Pachuca”, afirmó Taibo II, quien explicó que, aunque abrir una librería implica una inversión significativa en infraestructura y acervo, la demanda en la entidad justifica el esfuerzo.
Además, mencionó que Tulancingo podría ser considerada en el futuro, dado su tamaño poblacional y participación activa en iniciativas culturales.
Actualmente, las estrategias del FCE en Hidalgo incluyen, además de las librerías, la expansión de los clubes de lectura, que ya suman mil 134, algunos de ellos instalados en colegios de bachillerato. Estas acciones buscan no solo fomentar el hábito de la lectura, sino también fortalecer el acceso a materiales literarios y científicos para todos los segmentos de la población
Taibo subrayó que las librerías del FCE son espacios que buscan trascender la simple venta de libros, convirtiéndose en centros culturales que promueven el conocimiento y el diálogo. En ese sentido, enfatizó la importancia de contar con un público lector y con maestros comprometidos con la lectura, quienes son clave para inspirar a las nuevas generaciones.

Por otro lado, destacó que el programa itinerante del Libro Bus ha sido un éxito en Hidalgo, llevando literatura a regiones donde el acceso a estos materiales es limitado. El escritor no descartó que estas iniciativas puedan ampliarse próximamente hacia otras localidades como Poza Rica en Veracruz, con una ruta que pase por Tula y Tulancingo.
Por otro lado, aseguró que los planteles de CBTIS son los que mayor número de textos científicos leen en todo el país, incluso por encima de escuelas de bachillerato de la UNAM o del IPN.
Por tanto, consideró que gran parte del rezago en la lectura que ha habido por años es a causa de que no se usa el lenguaje adecuado para atraer a la población joven.
“La idea era introducir una variante para divertirse, para apasionarse, para revolucionar, teníamos que traer la otra cara de la lectura a las instituciones de educación media (...) el gran problema es que la juventud se había instalado de que leer era ‘qué flojera’ (...) el lenguaje de las campañas que se usaban para lectura era un lenguaje autoritario. Estamos perdiendo lectores por miles en la enseñanza media por no encontrar el lenguaje”, concluyó.