Si bien el fuero nació para evitar persecuciones políticas, conservarlo en casos de acusaciones tan graves puede percibirse como un acto de impunidad.
Es fundamental que el Legislativo analice y agilice los procedimientos de desafuero cuando exista una denuncia sólida, con el fin de evitar que el fuero se convierta en un escudo contra la justicia.
En los últimos años, diversos sectores han propuesto reformar o eliminar el fuero, al menos en delitos graves, para garantizar la igualdad de todos ante la ley.
Mientras no haya cambios legales profundos, se dependerá de la ética y responsabilidad de los legisladores para procesar casos de desafuero con rigor.
Cuando un funcionario acusado de un crimen grave conserva la protección legal sin someterse a un proceso judicial, se erosiona la confianza ciudadana en las instituciones.
La sociedad mexicana demanda que ningún rango o cargo esté por encima del escrutinio y el imperio de la ley, menos aún en presuntos delitos de violencia sexual.
Retener el fuero frente a una acusación de violación (sea a una media hermana o a cualquier otra persona) es un tema profundamente delicado: es indispensable que se investigue con seriedad, se vele por la justicia de la posible víctima y se respete la presunción de inocencia del acusado. No obstante, cuando el fuero se convierte en un obstáculo para que la justicia actúe, la institución que debía proteger la independencia de los poderes termina alimentando la desconfianza y la sensación de impunidad en la sociedad.
Es curioso cómo en tiempos en los que se vive la sororidad y que hay en México una presidenta que promueve los programas y acciones dirigidas a las mujeres, hayan sido las mujeres diputadas las que votaron a favor del fuero al diputado federal de apellido Blanco.
El fuero no debería servir para evadir la justicia, sobre todo en casos de esta gravedad. Lo deseable es que las autoridades cumplan su deber y, si existen elementos suficientes, se lleve a cabo el proceso de desafuero para determinar la responsabilidad penal sin interferencias políticas. Con esto se protegería el verdadero espíritu de la ley y se honraría tanto el derecho a la defensa como el acceso a la justicia.
Lo cierto es que… todas las mujeres debemos no sólo sentir, sino saber que se están cumpliendo nuestros derechos, que la violación de estos no debe quedar en la impunidad, y que quienes cometen delitos no tienen que buscar fuero para “protegerse”, sino responder a la ley que corresponda.
X@AidaSuarezCh
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