“El hubiera no existe”, se dice muy a menudo, sin tomar en cuenta que utilizamos el pretérito imperfecto mucho más de lo que creemos, a manera de justificación o consuelo. Sabemos que el “hubiera” se utiliza para expresar situaciones hipotéticas o realizadas en el pasado, por lo que —aunado a nuestro gusto por la fantasía— nos remitimos a la solución imposible que nos haría celebrar, ganar o salir bien librados.
En los medios de comunicación, e incluso en las redes sociales, tenemos la tendencia a poner sobre la mesa la más ociosa de todas las discusiones: “¿Y si hubiera sido el América?”... “¿Y si hubiera realizado el tiro hacia el otro lado?”... “¿Y si hubiera señalado el penalti?”... “¿Y si hubieran despedido al técnico tras aquella derrota?”... “¿Y si hubieran contratado más elementos de seguridad?”.
Con enorme sorpresa, me enteré de que el idioma árabe carece de pretérito imperfecto y ese tiempo se utiliza para describir acciones que ocurren en ese momento o que sucederán. Es decir, este idioma, que se habla hace más de cuatro mil años, no es incompleto, todo lo contrario: Tan completo que carece del inútil imperfectivo que crea problemas, discusiones y rellena espacios... Aunque veremos más adelante que sí tiene una razón de ser en nuestro idioma, pero limitada.
Cuando uno sabe que no llegará a algún lado, lo más adecuado es ni siquiera empezar el recorrido. He optado por no responder a las preguntas que incluyen el “hubiera”; de inmediato, me abraza una sensación de ingreso a un espacio donde se pierde tiempo y donde, sin importar lo que se argumente, resulta imposible saber lo que sucedería.
El hubiera no implica riesgos, no compromete, sólo implica supuestos y termina por estancarse dentro de las suposiciones.
Hubiera proviene del verbo “haber”; es decir, ocurrir, suceder, acontecer... Y la pregunta es si “habría”, “hubiera” y “hubiese” son compatibles. Tal parece que sí, porque decir: “Yo lo habría realizado de otra manera” implica una situación posible, tal como decir: “Yo lo hubiera hecho de otra manera”.
Pero “el hubiera” sí existe, porque a pesar de los dolores de cabeza que provoca usarlo y lo inútil que resulta en acciones ya fallidas e irrepetibles, “habría” y “hubiera” demuestran una situación hipotética, pero probable.
“El hubiera no existe, pero sí existe”. Conviene tener claro que discutir bajo el supuesto de un suceso incorregible y pasado es ocioso. Desafortunadamente, de eso están llenas las redes sociales y las mesas de discusión deportiva. El pretérito imperfecto del verbo haber nos ha traído muchos más problemas que a los árabes, quienes sabiamente se limitan a lo que sucede y no, por ejemplo, al penalti de Rafael Márquez en Brasil 2014, que —hasta el día de hoy— genera inútiles discusiones de cantina.
@felixatlante12 @felixunivision12
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