El centro de gravedad comercial regional se puede definir como el punto geográfico o económico alrededor del cual gravita la mayor parte del comercio de una región. El concepto no es literal sino analítico, y se mide en función de varios factores; flujos de comercio, inversión extranjera directa (IED), cadenas de suministro, política comercial e infraestructura y logística.
Al imponer aranceles a China —y casi al mundo entero— Donald Trump ha alterado la dinámica comercial, desplazando inversiones y flujos y es incierto todavía el resultado de estas acciones.
Lo importante es que nadie debe sorprenderse del cumplimiento cabal de promesas de campaña. La hoja de ruta trumpista empieza a develar el cambio de paradigma en la relación bilateral y en el impacto significativo en las relaciones multilaterales afectando alianzas, acuerdos comerciales y la estabilidad del comercio global.
Estados Unidos ha erosionado la confianza socavando, además, el sistema de solución de disputas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Las tensiones con sus principales socios, México y Canadá han obligado a presionar en varios frentes y el concierto de intereses no necesariamente mantiene una misma dirección.
La guerra comercial de Trump contra el mundo será mas dañina que beneficiosa en el mediano plazo y la afectación a sectores estratégicos pegará en la línea de flotación geopolítica.
Esos obstáculos parecen no hacer mella en el fin que justificará los medios y como factor colateral, los miedos.
México está lejos de poder adoptar una postura desafiante, de seguridad, valentía y/o de pensamiento crítico. La Casa Blanca “certifica” mensualmente en materia de seguridad al gobierno de Sheinbaum, para aflojar o apretar el nudo arancelario que es el denominador común para una buena convivencia no ausente de conflictos subyacentes y de enormes presiones.
El presidente estadunidense a través de sus altos funcionarios pone el dedo en la llaga de la red de vínculos políticos que permitieron y permiten el tráfico de fentanilo, el de hidrocarburos y el empoderamiento de las organizaciones criminales.
Los últimos hechos marcan un salto cuántico de diferencia con la política de abrazos y tolerancia en el sexenio anterior. Ahí están los números, los decomisos, los millones de litros de hidrocarburos robados y almacenados y la detención de miles de objetivos criminales generadores de violencia gracias a las (presiones) coordenadas e información de inteligencia proporcionada por las agencias del gobierno de los Estados Unidos. Larga es la lista de delincuentes que enfrentarán la justicia a su debido tiempo lejos de México.
Trump no sólo cambia el paradigma comercial sino el geopolítico al esbozar un plan audaz de seguridad nacional para blindar su perímetro regional. En ese proyecto está el asunto de Groenlandia, las fronteras mexicanas, el Canal de Panamá y el Golfo de México.
El magnate ha impuesto en innumerables ocasiones la agenda sin negociar. Utilizando estrategias unilaterales y ejerciendo presiones directas hace uso también de un back channel para resolución de conflictos a su favor. Y la administración de Sheinbaum heredó un cúmulo de asuntos delicados que impactan la esfera de la seguridad bilateral y que pese a ganar tiempo, éste se agota. Y esos asuntos son precisamente el nudo gordiano que tienen simplicidad en la resolución.
Sostener las expectativas y una narrativa en la falsedad donde además falta la irresponsable reforma judicial, es un juego de suma cero..
@GomezZalce
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